Naturconexión – Cómo adoptamos a Troya y Pferdinand
Los animales son nuestros compañeros de planeta. A muchos de ellos, como a los perros y los gatos, les tomamos cariño y los convertimos en mascotas. Al mismo tiempo, consumimos otros animales como pollos, cerdos y vacas, a los que llamamos «animales de granja» o de producción. ¿Existe una contradicción en esto? No necesariamente, si consideramos que las plantas también son seres vivos y también nos alimentamos de ellas. La vida y la muerte están conectadas. Un sabio me dijo una vez: «Los muertos alimentan a los vivos». Esto tiene que ver con el respeto que debemos mostrar hacia todos los animales, plantas y seres vivos.
Maltratos de animales
Maltratos de animales
Sin embargo, en la industria ganadera actual —cuyo resultado final solemos ver únicamente como un trozo de carne empaquetado en el supermercado— ese respeto se ha perdido por completo. Muchas veces, sin saberlo y sin quererlo, consumimos carne de animales que han sufrido graves maltratos en la producción masiva. Esta maquinaria cárnica, impulsada únicamente por las ganancias, ha reemplazado nuestra sensibilidad por productos que nos distancian totalmente del animal como un ser vivo que siente. Quienes hacen sufrir a los animales suelen actuar lejos de nuestra vista, pero esto ocurre día tras día.
El milagro del rescate
El milagro del rescate
Por fortuna, de vez en cuando ocurre el milagro: estos casos se descubren y los animales que sufren logran ser rescatados. Así pasó en nuestra historia, cuando la alcaldía de Fusagasugá incautó un camión con caballos y mulas en un estado de total abandono y desnutrición, iniciando un arduo proceso para recuperarlos. Al enterarnos de la situación, nos ofrecimos a adoptar a uno de los caballos. En realidad era un poco pronto, ya que aún no contábamos con una pesebrera ni teníamos planeado un espacio para ellos. A pesar de eso, completamos los trámites con la ciudad y nos pusimos a construir el establo de inmediato.
La ayuda de la Fundación Naturconexión
La ayuda de la Fundación Naturconexión
Cuando fuimos a recoger al caballo dos meses después, nos llevamos la sorpresa de que la yegua estaba preñada y había dado a luz a un potrillo. De la noche a la mañana, ¡ya teníamos dos caballos! Decidimos llamar Troya a la madre y Pferdinand al potrillo (haciendo un juego de palabras con «Pferd», que significa caballo en alemán, y el nombre Ferdinand). Aunque ambos animales recibieron atención de los veterinarios locales, había una gran escasez de medicamentos. Por esta razón, nuestra Fundación Naturconexión decidió donar las medicinas necesarias para el tratamiento de los otros 16 caballos rescatados.
Dos caballos felizes
Dos caballos felizes
Hoy en día, ambos caballos ya están con nosotros, felices en su establo y en su pequeño potrero en la finca. Tienen agua fresca y heno siempre a su disposición. Sin embargo, debido al maltrato que sufrieron con sus antiguos dueños, todavía se muestran inseguros y asustadizos. Nos tomará varias semanas ganarnos por completo su confianza. Aun así, nos llena de alegría poder ofrecerles una vida digna y mejor en nuestra finca.
Tuvimos la oportunidad de cambiar sus vidas y no lo dudamos ni un segundo. Agradecemos profundamente a la alcaldía de Fusagasugá por toda su cooperación.





Alexander F. Eckmann
Co-fundador