Antes de pensar en estructuras, habitaciones o experiencias, existió una caminata.
El terreno aún no decía nada claro, pero algo se sentía distinto. Silencio, espacio, posibilidad.
Este fue el primer paso de NaturConexión: reconocer el lugar, escuchar el entorno y aceptar que el proyecto no tenía todas las respuestas desde el inicio. Solo la intención de crear algo coherente con la tierra y con quienes lo habitarán.
Nada estaba definido.
Y precisamente ahí empezó todo.